Alpacas en el distrito de Nuñoa. Foto: SGP
Alpacas en el distrito de Nuñoa. Foto: SGP

Perú es el primer productor mundial de fibra de alpacas y cuenta con más de 3 millones 600,000 ejemplares que representan el 87 % de la población mundial de este camélido altoandino.

Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Minagri) las principales regiones donde se cría alpacas y se aprovecha sosteniblemente su fibra y carne son Puno (39.6 %); Cusco (14.7 %); Arequipa (12.7 %); Huancavelica (8.3 %); Apurímac (5.9 %); Ayacucho (2.8 %) y Pasco (1.8 %).

La raza conocida como Huacaya representa el 80.4 % del total de la población su fibra es robusta y generalmente de color blanco. La raza Suri representa el 12.2 % de ejemplares posee largas fibras sedosas que parecen trenzas que cuelgan del esbelto torso y se extienden más allá de la mitad de sus extremidades. Por otro lado, las alpacas híbridas como el resultado de cruce de las variedades antes mencionadas representan el 9.2 % del total de estos camélidos.

En la parte izquierda se encuentra la alpaca Suri, en el lado derecho la alpaca más conocida, su raza es Huacaya. Foto: Internet

Breve  historia

En Perú viven unas cuatro millones de alpacas, más del 70% de la población mundial de alpacas, según el Instituto Nacional de Innovación Agraria  (INIA). Bolivia tiene la segunda población más grande, que es menos del 10 por ciento del total. Australia, donde las alpacas fueron introducidas en 1980, ocupa el tercer lugar.

Nuñoa: Capital mundial de la alpaca Suri

La alpaca Suri, es oriunda del distrito de Nuñoa, en la provincia de Melgar, dentro de la región de Puno. Sus casi 10 000 habitantes se dedican principalmente a la ganadería alpaquera. Sin embargo, la poca demanda de la fibra de la raza Suri no solo amenazó con reducir la población de esta variedad de camélidos, sino que limitó las posibilidades de desarrollo de la comunidad.

Por ello, en el 2001, nació el proyecto, denominado “Evaluación, recuperación y conservación de los recursos genéticos de la cepa de alpaca Suri en Perú”. Este fue el único proyecto apoyado por el Programa de Pequeñas Donaciones (SGP) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Además fue la primera colaboración entre el SGP en Perú y las comunidades de criadores de alpaca en las zonas altas del país.

Según las periodistas Andrea Egan y Ana Maria Currea, el proyecto anteriormente mencionado, dio lugar a más de 60 proyectos en los años siguientes. Como resultado, el municipio ahora cuenta con cinco colectivos artesanales urbanos y ocho en áreas rurales, para un total de 13 grupos que trabajan con productos de alpaca.

Pobladores de Nuñoa trabajando el hilo de alpaca. Foto: Andina

¿Cómo se realizó?

La primera fase del proyecto se centró en la introducción de nuevos machos Suri en el área, junto con los esfuerzos para mejorar la calidad en términos de distinción de color y salud. El proyecto buscó mejorar la capacidad de los agricultores en el manejo del ecosistema de pastizales, la recolección de agua y el cultivo de pastos forrajeros perennes.

En la actualidad varios pastores de alpacas continúan desarrollando. Por ejemplo, la Asociación de Criadores de Camélidos Andinos ‘Illa’ obtuvo una subvención de SGP Perú con el objetivo de mejorar y expandir la cantidad existente de alpaca Suri en la región.

Las mujeres y la hilación de lana alpaca

Las mujeres de Laraqueri en Puno muestran su destreza y habilidad con las tijeras para esquilar sin dañar, ni causar heridas en la piel de las alpacas. El proyecto “Evaluación, recuperación y conservación del germoplasma de la alpaca raza suri color” abrió el camino para una profusión de más de 60 proyectos en los siguientes años.

Las mujeres rurales que trabajan en estos proyectos están mejorando sus medios de vida para el presente y asegurando el futuro de las próximas generaciones. En la comunidad de Cojata en Puno, hombres y mujeres se han convertido en expertos clasificadores de la fibra de las alpacas, separándolas por colores y calidad. Otro gran logro del proyecto es que el precio de la lana de Suri de colores se ha incrementado hasta sobrepasar el de la Huacaya blanca, aumentando el valor de la alpaca Suri en el distrito.

Foto: Andina

Fibra de alpaca para el mundo

Perú no es solo el primer proveedor de fibra de alpaca en el mundo, también es conocido como centro de exportación de sus prendas y accesorios de calidad, por sus texturas, formas y colores. Gracias a un trabajo sostenido, la alpaca peruana se exhibe en las tiendas de marcas globales y se luce en las pasarelas internacionales más importantes.

Entre los productos más demandados destacan las chompas, suéteres y abrigos; cardigans, chalinas y estolas; medias, capas, ponchos, guantes y mitones. Los destinos más demandantes fueron Estados Unidos, Alemania, Japón, Suiza, Chile, Reino Unido, Francia, Australia, Canadá e Italia.

Producción

Los rebaños de alpacas de Perú producen unas 7600 toneladas de vellón al año. Las adultas, que pueden pesar alrededor de 163 kilogramos, producen alrededor de 2 kilogramos de vellón al año. El vellón se clasifica por color y calidad. Hay 22 tonos de vellón, pero el blanco es el más común y el más buscado. El vellón se clasifica en siete categorías de textura, desde la superfina, que alcanza el mejor precio, hasta la corta y gruesa, que se descarta. El vellón se utiliza principalmente en prendas de vestir, pero también en mantas y artículos para el hogar.

Alpacas en el distrito de Nuñoa. Foto: Andina

El clima y las alpacas

Las alpacas paren sólo en los tres primeros meses del año, durante la temporada de lluvias. Ahora, esa estación, antes fiable, que modera las temperaturas, se ha vuelto errática. Las alpacas son muy sensibles al frío, y las bruscas oscilaciones de temperatura, incluidas las olas de frío que han matado a miles de alpacas, hacen que los rebaños sean vulnerables a las enfermedades y contribuyen a una mayor tasa de mortalidad entre los animales recién nacidos.

Rodolfo Marquina, director de Descosur, una organización sin ánimo de lucro que trabaja en el desarrollo económico del sur de Perú, asegura que los cambios climáticos «tienen repercusiones en todos los aspectos de la cría de alpacas».

Por Melanie Pariapaza Diaz y Aydee Mamani Ortega

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