Kari de la Vega: Promoviendo la tradición oral y el libro álbum en la literatura infantil

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En el marco de las actividades del Festilec: Festival de Libros y Artes, dialogamos con Kari de la Vega, editora, narradora oral y escritora de literatura infantil. Ha publicado los libros, Hermonos en coautoría con Armando Alzamora (Colmena Editores) y Antarki, el chasqui volador con las ilustraciones de Pamela Monzon (Kuyay Editores).

Desde una edad temprana, Kari mostró un ferviente interés por la lectura y más adelante por la narración. Su pasión por el arte de contar historias la llevó a explorar diversas formas de expresión, como el canto, el teatro y la escritura. Lo que comenzó como un pasatiempo se transformó en su vocación, y hoy en día, la autora realiza cautivadoras narraciones en eventos culturales, así como colegios y centros educativos.

La reina de la torre, el último libro de la autora —próximo a salir a la luz—, ganó el XXIV Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento del Fondo de Cultura Económica (FCE) en México. El libro fue ilustrado por Fátima Ordinola y explora la dinámica madre-hija dentro del marco de la fantasía de los cuentos que comparten, pero también aborda la depresión materna. 

En la presente entrevista dialogamos en torno a la obra de la autora, su labor literaria y sus proyectos futuros, así como el panorama de la literatura infantil en el Perú, los libros álbum, la mitología en el relato infantil y la tradición oral.

Para comenzar, ¿por qué escribe literatura infantil?

Yo era una niña que leía mucho, le dedicaba bastante tiempo a la lectura. Sin embargo, los libros que leía eran de tradición europea, como cuentos de hadas. Aunque esa literatura es universal, al transcurrir los años mis intereses variaron y me atrajo más la literatura peruana. Me di cuenta de que lo nuestro también tenía cosas maravillosas, los paisajes, los mitos y las leyendas. Entonces decidí enfocar mi escritura en la literatura peruana para darla a conocer de manera literaria a los niños y niñas desde una edad temprana. Así lo hice en mi primer libro Hermonos, que tiene guiños a leyendas amazónicas.

Usted también se desempeña como narradora oral y editora. ¿Puede comentarnos un poco más acerca de esta labor?

Soy narradora oral escénica, cuento cuentos en colegios y es una labor que disfruto mucho, porque tengo contacto con los niños, los maestros y padres. Aunque ya no ejerzo como maestra, es una forma de seguir conectada con la escuela. En cuanto a mi labor de editora es algo que disfruto mucho, procuro editar los libros que a mí me hubiera gustado leer cuando era niña. Además, me preocupo por sugerir a mis autores y autoras noveles que continúen su formación ya que la literatura infantil y juvenil requiere una profesionalización.

Este año ha ganado un premio de literatura infantil en el XXIV Concurso de Álbum Ilustrado del Fondo de Cultura Económica por La reina de la torre. ¿Qué ha representado para usted recibir este reconocimiento?

Bueno, fue una feliz noticia, porque me hace sentir que escribir literatura y esforzarme por buscar belleza en la palabra puede ser recompensado. Es hermoso traer este premio nuevamente al Perú, porque anteriormente lo ganaron Micaela Chirif e Issa Watanabe, ambas muy talentosas. Ahora regresa después de diez años y para mí es un orgullo.

También fue una gran alegría porque tengo una gran colección de libros álbum, si quieres escribir para niños y niñas debes ser un gran lector de literatura infantil. Ganar este concurso fue muy significativo porque muchos de mis libros favoritos han sido editados por el Fondo de Cultura Económica (ríe) y muy pronto mi libro estará también allí.

¿Qué recepción han tenido sus libros en las diferentes regiones del Perú? ¿Qué comentarios de padres y niños ha recibido?

Afortunadamente lo que escribo tiene bastante aceptación. El primero fue Hermonos, que trata de tres monitos que son hermanos y escuchan los consejos de Papá Mono, quien les enseña a sobrevivir en la selva transmitiéndoles saberes ancestrales. Además, quise revalorar la figura paterna porque se tiene la falsa idea de que la mamá tiene que encargarse de todo, pero también el padre tiene un rol fundamental.

“En cuanto Antarki, el chaski volador, pues hizo honor a su nombre y ha volado a México y a Argentina teniendo una buena recepción en colegios peruanos que lo han incluido en su plan lector”, señaló la escritora fuera de la entrevista.
Portada de “Hermonos”.

En una entrevista usted comentó que debemos dejar un poco la idea de que la literatura debe transmitir valores y por el contrario debemos “transformar el dolor en belleza”, principalmente abordando temas tabúes como en [el último] de sus libros. ¿Qué temas cree que están ausentes en la literatura infantil?

Definitivamente, la literatura infantil debe escribirse para generar el gusto por la lectura no solamente con fines pedagógicos. En mi libro, próximo a publicarse en el Fondo de Cultura Económica, abordé un tema del cual no se habla mucho en los libros infantiles, que es la depresión materna. Las madres también podemos ser imperfectas, aunque la presión social exija todo lo contrario. Si no estamos bien, nuestros hijos pueden notarlo. Las niñas y los niños no son ilusos, no se les debe subestimar. Es importante abordar estos temas en la literatura infantil. Creo que este tipo de obras se logran transmitir con un lenguaje estético y unas ilustraciones que no solo sean bellas, sino que aporten y den información adicional al texto…

Es La reina de la torre…

Sí, es un libro donde vemos la historia de una madre y una hija que se conectan a través de la fantasía [y la lectura] de los cuentos. Nosotras —las madres— también tenemos miedos y ese temor a equivocarnos. Debemos tomar conciencia de ello.

“Es importante tocar temas como la muerte, la enfermedad, la discriminación y la identidad en la literatura infantil, pero sin que sea un panfleto. Tiene que ser literatura y no necesariamente autoayuda”, ídem.

Un tema también presente —que quizá usted conozca— es que la depresión infantil se origina también en ocasiones por la depresión materna, incluso mientras [el niño] se encuentra en gestación. ¿Qué opina acerca de esto?

Así es, efectivamente. Por eso es tan importante estar bien emocionalmente. Tener una tribu que te sostenga. Muchas veces recae tanta responsabilidad en la madre que no logra cubrir las expectativas y eso le genera dolor y culpa. Esto repercute en los hijos. Está comprobado, que la depresión de la madre se transmite al bebé, entonces es importante estar bien y llevar un buen embarazo para criar hijos emocionalmente sanos.

Por otro lado, ha mencionado que en su libro Hermonos hay ciertos guiños a las leyendas de la Amazonía. ¿Cuáles serían esos guiños?

Está la leyenda del Mono Machín o La guerra del mono y el Tigre, que Papá Mono les cuenta a sus hijos para poder advertirles sobre el jaguar. También hay una referencia [visual] a la leyenda del Páucar, que es ese pajarillo negro y amarillo que antes era un niño muy chismoso y se convirtió en un pájaro que imita voces. Mi intención es que dentro de esas historias los niños también se pregunten de dónde vienen estas leyendas para que sus padres o abuelos puedan contárselas.

Ilustraciones de Pamela Monzón en “Hermonos”.

Su último libro Antarki, el chasqui volador, aborda un poco los mitos y leyendas del Perú. ¿Ha pensado en escribir más literatura mitológica?

Si bien tengo muchos libros álbum inéditos y escribo sobre diferentes temáticas, mi interés principal es llevar nuestras leyendas, mitos y toda nuestra cosmovisión [a la literatura infantil], pero no simplemente tomando una leyenda y adaptándola, sino que dentro de una historia se incluya como parte de la trama y eso genere que el niño o adulto que está leyendo pueda preguntarse cuál es el origen para así fomentar la investigación de nuestra tradición oral.

Cuando averigüé sobre este personaje Antarki, me di cuenta de que no hay muchas referencias. Existe en la mitología, pero en concreto sobre el vocablo ‘Antarki’ sólo encontré rastro en la Enciclopedia Ilustrada del Perú de Alberto Tauro del Pino, quien dice que son una casta real de chasquis [voladores] que habitaban en el incario. ¿Qué referencias, entonces, utilizó para construir su relato?

Efectivamente. Antarki es un niño que quiere volar como el cóndor y no hay mayores referencias, pero sí hay una muy importante que es la del dios Kon, un dios de la cultura Paracas, Nazca, entre otros. [Este ser] aparece…

Es el dios felino volador…

¡Exactamente! Hay teorías que dicen que los Antarkis eran chasquis que llegaban a volar. Son leyendas para explicar la rapidez de los chasquis ¿no? Entonces, Antarki podría haber descendido de este dios. Investigando mucho y no encontrando información suficiente, ficcionalicé bastante, hilando la historia de una manera que cuando tú lo lees, llegas a preguntarte si esto tiene una base histórica, si es una historia que se me ha ocurrido a mí o es parte de algo que ya existe.

He tejido una historia alrededor de la leyenda del niño que quiere volar como un cóndor y he imaginado su origen como un bebé que llega a los brazos de una madre que no podía tener hijos y se lo pide a la Mama Quilla, que es la diosa de la fertilidad. Así nace Antarki, que tiene también su parte histórica en el Imperio de los incas, pues se creía que los chasquis voladores existieron, pero eso ya es parte del imaginario [colectivo].

¿Y qué otras referencias tendrá en cuenta para escribir sus próximos relatos? ¿También serán de ficción histórica?

A mí, esos temas me llaman bastante la atención. Me gustan, pero algo que yo notaba es que provienen de la tradición oral, [historias] contadas de generación en generación y a veces [replicadas] como un teléfono malogrado, donde se va perdiendo el relato original…

Hay un poco del mito de Inkarri también en Antarki

Exacto…

Y hay como cincuenta versiones de ese mito.

Creo que cada lugar o región tiene su propia versión.  Por ejemplo, esta es la tercera vez que vengo a Arequipa y aquí también hay hermosas leyendas que he investigado y me han fascinado. Yo creo que cada parte del Perú tiene su tradición oral ligada a sus costumbres y que tratan de explicar el origen de muchas cosas.

Portada de “Antarki, el chasqui volador”.

En nuestra época, los jóvenes y los niños están un poco apartados de estos mitos y leyendas con las que quizá crecieron otras generaciones. ¿Cree usted que este panorama empeore? ¿Qué podemos hacer para que no sea así?

Claro, antes escuchábamos las historias de nuestros abuelos y padres…

La tradición oral se está perdiendo…

Recordemos que esos relatos eran interesantes para que los niños puedan escuchar, pero en ese entonces no existían tantos distractores como ahora. Ya ni siquiera los juegos tradicionales que antes existían se juegan en esta época. Hay que promover dentro de la escuela o con talleres el regreso de estos juegos tradicionales, porque incluso tienen una base en historias y leyendas. A través de la literatura infantil [los mitos y leyendas] pueden hacerse atractivos. Para mí es muy importante que la historia atrape al lector, para que pueda interesarse y conocer las leyendas que están dentro de la historia o que puedan haberla inspirado. Yo he leído muchas leyendas y siento que faltan algunos pedazos, y quizá he intentado reconstruirlo con creatividad e imaginación.

“La tradición oral está en peligro desde hace mucho tiempo, casi desde que se nos impuso la escritura de occidente. Sin embargo, en el Perú ha demostrado poseer un gran espíritu de resistencia que siempre atrae a más personas interesadas en conocerla”, ídem.
Festilec: Ruhan Huarca, Rubén Silva y Kari de la Vega en la presentación de “Antarki, el chasqui volador”.

Por otro lado, ¿qué opinión tiene acerca del panorama de la literatura infantil peruana?

Me siento muy optimista, porque el año pasado recibimos cinco premios de literatura infantil. Así como Fátima y yo ganamos el concurso del Fondo de Cultura Económica, también hubo premios internacionales muy importantes que ganaron escritoras como Micaela Chirif, Jessica Valdez, Andrea Gagó y Fabiola Anchorena. Hemos sido cinco mujeres peruanas las que ganamos. Esto quiere decir que algo estamos haciendo bien.

Aunque los medios de comunicación no den cobertura a estas noticias hay seguir impulsando la literatura infantil. Por ello, la importancia de que existan programas culturales que fomenten todo esto, que no sale en la televisión, ni se escucha en la radio, etc. El mundo literario —sobre todo en la literatura infantil— es pequeño y solo los que están dentro se enteran, te felicitan, pero es algo que nos levanta como país y deberían alegrarse todos, porque ahora podemos estar a la altura de otros países de la región que ya vienen destacando por su literatura infantil desde hace mucho.

Hace algunas décadas, los libros álbum no gozaban de popularidad. Sin embargo, durante los últimos años se ha disparado su difusión. Casi todos los libros de literatura infantil ahora cuentan con ilustraciones. ¿Cómo ve usted el panorama de los libros álbum? ¿Cree usted que los libros de literatura infantil necesariamente tienen que tener ilustraciones en esta época? ¿Es obligatorio?

Bueno, en esta época creo que se hace obligatorio porque ya los chicos están bastante estimulados por las imágenes y necesitan también tener contacto con el arte. El libro álbum también es un objeto estético que ayuda al niño a conocer sobre la belleza, apreciar la ilustración y despertar su sentido artístico. Entonces, si lo considero súper necesario, creo que, si uno quiere que el arte sea valorado, como los cuadros que se están exponiendo en el Festilec, quizás el libro álbum ayude a que los lectores puedan desarrollar el gusto por el arte.

En este contexto, se suele comentar en los círculos literarios que algunas personas incursionan en la literatura infantil porque es un mercado en boga, un mercado que vende. ¿Cuáles son sus comentarios acerca de esto? ¿Cree que esta es una de las razones por las hay un alud gigantesco en publicaciones de literatura infantil?

Definitivamente, sí. Es cierto lo que dices, muchas veces se cree que la literatura infantil es algo fácil de realizar. Hay mucha literatura infantil, pero no toda es buena.  Se subestima mucho al lector y se suele decir «voy a escribir un cuento que transmita valores» o «voy a escribir un cuento para enseñar a los niños a ir al baño y decir gracias», etc. ¿Deben existir estos libros? Quizás, pero no necesariamente van a ser literatura. Para que sea literatura tiene que buscarse la belleza en el lenguaje. 

Lo imprescindible es que los aspirantes a escritores o escritores [a secas] se formen y se profesionalicen en literatura infantil, llevando talleres, cursos, diplomados y asesoría. También teniendo en cuenta el rol del editor, porque muchas veces se piensa «lo escribo y ya está». No, el editor tiene un gran protagonismo para que un libro se convierta en literatura.

5 Libros de literatura infantil recomendados por Kari de la Vega:

1. “Rutsi, el espíritu de la selva” de Carlota Carvallo.
2. “El pájaro pintado” de José Watanabe.
3. “Cuentos de la selva” de Horacio Quiroga.
4. “Hermano y Hermana” de Micaela Chirif.
5. “Ramón preocupón” de Anthony Brown.

Frente a este problema [de abundancia de literatura infantil] qué pueden hacer los padres o maestros para discernir entre aquellos libros que tienen calidad literaria de los que no [la tienen].

Bueno, creo que hay libros para todo público. No está mal que les guste un libro de una persona popular y que esto los acerque a la lectura. Puede suceder, pero para que los niños puedan educarse no solamente tenemos que llegar a ellos, sino también a los padres. Se puede hacer talleres con los padres, clubes de lectura, donde se les vaya enseñando y dando a conocer literatura de calidad…

Talleres para docentes también…

Claro, para maestros, padres, etc. Si los niños no ven a los maestros y a los padres leer, tampoco lo van a hacer. Quizá en la escuela, pero igual, si no ven este estímulo en casa no lo harán. Entonces, también se tiene que formar lectores y cuando decimos esto no solo nos referimos a niños, sino también a adultos. Se debe promover en ferias y otras actividades, para que la gente entienda que comprar un libro es una inversión y no un gasto.

Por último. ¿Qué proyectos literarios tiene en curso o futuros a realizar?

Tengo varios. Tengo un libro en proceso que también contiene leyendas que acompañan a la historia. Mi interés principal es que se puedan difundir nuestra cultura, pero que sea también literatura. Tengo también libros álbum donde trato distintos temas, no me gusta que sean temas clásicos, lo que quiero es romper los clichés y en el libro álbum se puede hacer, las ilustraciones ayudan bastante. Esto en cuanto a libros álbum. En cuanto a literatura infantil de temática peruana, si me interesa abordar más lo que concierne a nuestros paisajes, mitos y leyendas.

Entrevista por Rivaldo Vásquez.

Fuente: Entre Líneas Cultura.

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