Jose Adolfo Quisocala: “El niño banquero”
A los siete años creó su primer negocio, lo cual lo convirtió en uno de los empresarios peruanos más jóvenes. Conoce cómo esta idea cambió su vida.

José Adolfo Quisocala Condori es conocido internacionalmente como el “Niño banquero”, pues a sus 7 años de edad consolidó su más grande proyecto: “Eco Banco del Estudiante Bartselana”. Este proyecto consiste en intercambiar productos reciclables por dinero y tiene el objetivo de favorecer económicamente a niños y adolescentes de escasos recursos.

Han pasado 10 años desde que inició aquel proyecto siendo un niño, actualmente es todo un adolescente reconocido local, nacional y mundialmente. A continuación te contamos más acerca de cómo puso en marcha este proyecto, la gran lucha de José y qué planes tiene a futuro.

¿Cómo opera el Eco Banco del Estudiante Bartselana?

Los niños llevan botellas de plástico u otro tipo de desechos a la institución financiera, donde, luego de pesar el material reciclado, se calcula el valor de la transacción, el cual se deposita directamente en la cuenta de los menores.

Para sacar el dinero, los pequeños acuden a los cajeros automáticos de diferentes bancos y sociedades de crédito utilizando sus tarjetas bancarias personales, Visa incluida. Vale resaltar que los niños pueden acceder a las ganancias solo al cumplir con la meta de ahorro fijada.

¿Cuál es la finalidad de Eco Banco del Estudiante Bartselana?

De acuerdo con su portal oficial, el objetivo de Eco Banco del Estudiante Bartselana es promover la educación e inclusión financiera de menores de todas las edades a través de una moneda que se obtiene a partir de los residuos sólidos generados en hogares y centros educativos.

¿Cómo con 7 años de edad nació esta idea?

Realmente, lo que me motivó fue ver una realidad que todos los días vemos en nuestras ciudades, que son niños trabajando, ver que los niños muchas veces no tienen para ir al colegio, muchos niños no se alimentan correctamente. Al darme cuenta de que realmente tienen muchas necesidades y también de que los adultos no hacían nada para solucionar este problema, entonces entendí que tenía que hacer algo yo y ponerme manos a la obra.

Foto: Jose Adolfo Quisocala Condori (Facebook)

Cuando comenzaste con este proyecto, ¿cuál fue la reacción de tus familiares y amigos?

De hecho, mi familia no fue la primera en enterarse, las primeras personas que se enteraron fueron mi director y mis profesores del colegio. Después ya con el tiempo uno de ellos decidió comunicarse con mis padres para ver qué estaba pasando, qué había detrás de esto y si mis padres tenían conocimiento para que me pudieran apoyar y ahí fue cuando mis padres se enteraron. La verdad dentro de mi familia había mucha duda, yo creo que más lo veían como un juego y es que, si lo vemos desde la perspectiva de un adulto, sería un niño jugando a ser un banquero. […] Pero este jueguito se convirtió en una realidad.

Mis amigos, algunos si estaban inscritos dentro del proyecto, pero otros no, porque era súper raro que un niño quisiera crear su propio banco. Porque claro, todos los banqueros son adultos.

¿Qué tan difícil fue continuar a pesar de que tu familia no confiaba en la idea que tú tenías?

La verdad, sí fue un poquito muy difícil. Porque todo niño espera que nuestra familia esté ahí, apoyándonos en todo lado, en todo momento, sea cual sea la decisión que tomemos y si nos hace feliz. […] Cuando ya estaba creciendo y mi familia no me estaba apoyando como yo esperaba, fue muy doloroso y muy complicado. Pero claro, yo sabía que tenía que continuar porque mi meta era mucho más allá que algo personal, era la oportunidad de poder cambiar una situación general en mi país, como la pobreza y la contaminación ambiental.

¿Cuál consideras que es tu logro más importante qué has podido concretar con el Banco del Estudiante?

Lo más importante que he logrado es ayudar a los niños del proyecto y cambiar la vida de los más de 7.000 niños que hoy día son socios del banco del estudiante. Eso para mí es la recompensa más grande, darme cuenta que todo ese sacrificio ha logrado que muchos niños que están siendo felices y tengan una mejor calidad de vida gracias a lo que estoy haciendo. Esa es mi mayor recompensa.

Por ejemplo, cuando yo era pequeñito, siempre había deseado una fiesta de cumpleaños, con piñata y a lo grande. Nunca la pude tener. Pero cuando tenía 11 años, conocí a una mamá y a su hijita que se estaban inscribiendo al banco y me contó que era para su fiesta de cumpleaños. No las pude ver, después de un tiempo ví a su mamá y le pregunté si había logrado llegar a la meta y me dijo que sí, que el 80% del dinero que usaron para su fiesta fue lo ahorrado en el banco. […] Yo no pude tener mi fiesta de cumpleaños como hubiera querido, pero pude ayudar a una niña que pudiera tenerlo, eso me hizo muy feliz y ese tipo de historias son mi mayor recompensa y mayor premio.

Tenemos entendido que has sido reconocido de manera nacional e incluso internacional, ¿podrías contarnos un poco más acerca de estas experiencias?

Entre los más importantes está el “Children´s Climate Prize”, que fue en Estocolmo, Suecia y es un premio muy importante en el sector medioambiental, porque busca reconocer las iniciativas de los niños y jóvenes en el ámbito del medio ambiente. En el ámbito financiero fue el premio a los “25 banqueros más innovadores de Latinoamérica y el Caribe”, para que se hagan una idea, del Perú solo fue el BCP (Banco de Crédito del Perú) y mi proyecto. Uno que no es un premio, pero que quizá es un reconocimiento es que Disney sacó una película conmigo hace dos años aproximadamente.

¿Cuál fue la respuesta de la población?

Creo que la respuesta de la población al inicio no fue muy buena, porque era como que “felicitaciones, que gran proyecto” pero no daban el paso a sumarse a lo que yo estaba haciendo y de hecho no fue hace muy poco. Creo que dos años, que se dieron cuenta que mi proyecto seguía en marcha después de tanto tiempo que se dieron cuenta que ya tenía años con mi proyecto y que ya trabaja con empresas como Visa, Tottus, Coca Cola, que hoy en día la población arequipeña ya no solo sabe de mi proyecto, sino que también es partícipe.

De hecho, también el gobierno arequipeño ha tomado la iniciativa de querer colaborar conmigo y ahora mi proyecto va a estar en todos los colegios de Arequipa. Me hubiera gustado tal vez que sea mucho antes y no ahora que ya estoy terminando mi etapa en el Banco del Estudiante. Pero me emociona saber que mi proyecto tiene futuro.

¿Por qué terminaría tu etapa en el Banco del Estudiante o cuáles son los proyectos o planes que tienes a futuro?

Va a terminar mi etapa en el Banco del Estudiante, porque eso nace como un proyecto de un niño de 7 años por cambiar la vida de los niños y jóvenes con escasos recursos y no quiero que se pierda. No quiero que a pesar de yo crecer pierda ese foco, por ello, yo quiero dejar el proyecto en manos de otro niño o niña que tenga las ganas de querer cambiar el mundo. De hecho, una de mis ideas para escoger a este niño o niña es crear un reality show.

Lamentablemente, mi etapa dentro del Banco del Estudiante va a llegar a un fin, lo más probable es que sea al próximo año tal vez. ¿y qué va a pasar conmigo?, pues nada, deseo irme a estudiar al extranjero. Porque creo que cuando uno está en el mismo lugar no puede ver con claridad las cosas, uno necesita alejarse para poder ver las cosas desde otros ángulos y tener más perspectivas. Eso es lo que yo quiero hacer con el Perú, quiero irme para tener otra visión y regresar y poder cambiar mi país. De hecho, ahora estoy creando “La fundación Bartselana”, es un proyecto que quiero trabajar en mi juventud y cuando llegue mi momento también se lo cederé a otra persona y así consecutivamente. Mi sueño es tener muchos proyectos e ideas que puedan cambiar mi país.

Foto: Andina

¿Cuántos usuarios actualmente posee el ecobanco?

Actualmente, son más de 7000 niños, el 90% son arequipeños y el otro 10% son chicos que han viajado desde otras ciudades para poder inscribirse. De hecho, ahora me encuentro en Lima, para trabajar en el proceso con Tottus y estamos terminando este proyecto para poder enfocarnos en Cusco y en Puno.

¿De qué trata el convenio con Tottus?

Tottus hace ya un año, estamos trabajando en este convenio, donde vamos a tener oficinas del Banco del Estudiante en varios puntos Tottus, en los Olivos, San Isidro y Chorrillos y luego tendremos rotativos dentro de la ciudad de Lima, esto cada fin de semana para que los niños puedan inscribirse a mi proyecto. Este convenio también se está trabajando con la Universidad Científica del Sur, ha optado para que sus estudiantes puedan hacer sus prácticas pre profesionales con nosotros aquí en Lima.

¿En qué afecta que sea tan joven en la confianza de los usuarios o los posibles usuarios?

Obviamente, los adultos no confían aún en los niños, pero recordemos que el proyecto no es para ellos, está destinado para niños y jóvenes. Entonces ellos sí confían en un adolescente y un joven, entonces a mí se me hace un poquito fácil por ese lado. Pero ahora los adultos también creen y confían en mí, porque ya hay resultados e historias que a ellos les motiva que es cierto.

¿Cómo cambió el ecobanco tu vida?

Ha cambiado completamente mi vida, yo sería otra persona. El Eco Banco me cambió y me dio otra vida, le agradezco mucho porque me abrió la mente y me dio la oportunidad de conocer a personas maravillosas con las que he podido ayudar, me dio la oportunidad de conocer el mundo y de entender que la vida es bonita. Me emociona porque sé que mi proyecto también puede cambiar la vida de otros niños y eso es lo que quiero hacer. Pero sobre todo, me cambió la manera de ver el mundo, de conocer y aprender demasiado.

¿Tú crees que aquel niño de 7 años que gestó esta idea innovadora está orgulloso y satisfecho de todo lo que has logrado hasta ahora?

Sí definitivamente, sí creo que ese niño no tenía idea de lo que iba a pasar, era un niño que soñaba con cambiar el mundo y al mismo tiempo no dejar de ser el mismo y regresar a su casa y en poco tiempo tenía que encender su televisor para ver dibujos animados. Mi sueño siempre fue ir a Disney, se lo dije a mi papá, pero él me decía que todo a su tiempo y realmente llego su tiempo y no solo pude ir a Disney, sino que cerraron todo el parque para que yo pueda jugar, pude conocer a varias personalidades y era algo que yo no me esperaba.

Pude ayudar al menos en mi país a que los niños hoy en día los tomen un poco más de atención.[…] Me emociona saber que de alguna manera ayude a ese cambio y a esa revolución en los niños de hoy en día. Ese niño de 7 años se sentiría muy feliz, orgulloso y me diría disfruta un poco más la vida.

De hecho, una de las cosas que me olvide mencionar, sobre qué es lo que se viene para mí, es que realizaré un viaje mochilero solo por todo el país, antes de irme al extranjero, voy a hacer una pasantía en una fundación en Estados Unido por un año y después me voy a la Universidad de Londres. Creo que estas actividades me enseñaran mucho.

¿Crees que al gestar este proyecto, te limitó a tener una infancia “normal»?

Yo considero que sí, sobre todo había personas que me decían, te estás saltando etapas, no estás disfrutando de tu niñez y siempre les decía que no. Mi niñez no se vio tan afectada, siempre he creído que cada uno puede vivir su infancia de una manera distinta, la niñez depende mucho de la persona.

Sin embargo, lo que sí considero que se vio afectada fue mi adolescencia y mi juventud, esa etapa de dejar de ser un niño si se vio afectada en conjunto con mi proyecto, ya que no tenía mucho tiempo para estar con mis amigos o creo que solo tenía 2 amigos, también en ese momento no tuve tiempo para estar con mi familia.

Incluso antes de la pandemia mi vida la pasé más en un aeropuerto, yo llegaba a Arequipa y muchas veces solo comía y en la noche salía mi otro vuelo. Yo solo quería aprovechar ese momento para comer con mi familia o con mi abuelita, por lo menos; y no me importaba si en la noche tenía que viajar a Lima y estar con el trajín de viajar de nuevo. Simplemente, quería comer con mi abuelita. Entonces sí, hubo un momento, estuve muy ajetreado y si se vio afectada mi adolescencia y mi niñez, pero en realidad no me arrepiento porque sé que gracias a ese sacrificio.[…] Estoy en este punto donde trato de equilibrar mi vida.

¿Qué quisieras estudiar?

Una de mis opciones es Comunicaciones, en el Perú las personas creen la información que les da, falta criterio propio.[…] Creo que el miedo y la ignorancia son las dos principales armas que pueden existir en contra de las personas. Otra de mis opciones para estudiar es Economía, aún no lo tengo claro. La universidad a la que voy, el primer año enseñan los mismos cursos en todas las carreras y el segundo año ya uno elige que estudiar.

¿Cómo te definirías actualmente?

Creo que lo primero aún trato de mantener ese espíritu de un niño. Yo siempre en todos mis eventos trato que las personas se conecten con su niño interior, porque pienso que es lo más importante, creo que cuando uno crece, cambia totalmente. […] Siempre trato de hacer cosas diferentes.

¿Qué mensaje le darías a los niños y jóvenes?

Lo que les podría decir es que no se queden con el miedo o con la duda de nada, que realmente se den cuenta de que hoy en día hay mucha información, la cual nos da poder y nos da la oportunidad de cambiar la sociedad. Hoy día todos piensan en el futuro y muchos se llenan la cabeza en pensar que va a pasar mañana, pero considero que tenemos que pensar en cambiar eso, tenemos que empezar a vivir el día a día porque no sabemos si vamos a tener un futuro tal y como vamos las cosas parecen no ser favorecedoras.

Foto: El Comercio

Los adultos piensan que los niños y los jóvenes somos el futuro de nuestros países, la verdad creo que eso no es cierto. […] Somos el presente que está cambiando por parte de algunos cuantos el futuro para todos.

Por:Melanie Pariapaza Diaz y Aydee Mamani Ortega

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