Foto: Infobae / HBA Noticias

Graham Dickason, un cirujano ortopédico de Nueva Zelanda, llegó a su vivienda tras una jornada de trabajo en el Hospital Timaru. Trágica sorpresa se llevó cuando encontró los cuerpos sin vida de sus tres hijas el pasado jueves en horas de la noche.

«¿Esto realmente está sucediendo?», gritó Dickason sin poder creer lo que estaba observando. Este hecho fue descrito por los vecinos, quienes trataron de ayudar al hombre.

Ante ello, la esposa Lauren, fue acusada de asesinato. Las tres hijas: las gemelas Maya y Karla, y su hermana Liane, recientemente se habían instalado en su casa, luego de haber pasado una cuarentena en un hotel debido a que llegaron de un viaje desde Sudáfrica.

De acuerdo con el Daily Mail, la esposa se quedó en silencio en el banquillo de los acusados del Tribunal del Distrito de Timaru después de ser acusada de asesinato, donde se la veía abatida y angustiada. No obstante, no se declaró culpable.

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Asimismo, los vecinos especularon que el estrés de la cuarentena por «mucho tiempo», el cual fue de 14 días, habría ocasionado una crisis en Lauren.

«El primer ruido que escuchamos fue el de alguien sollozando, y luego escuchamos un ruido sordo como si alguien acabara de cerrar una puerta», dijo Jade Whaley, una vecina. «Pudimos ver a alguien a través de nuestra cerca deambulando detrás de la casa y llorando», agregó.

El juez Dominic Dravitzki ordenó un informe bajo la Ley de Crímenes de Nueva Zelanda para determinar el estado de ánimo de la señora Dickason en el momento de los asesinatos.

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