Foto del cantante en un concierto de 2012 (Cortesía: Wikimedia.commons).

Después de que la banda española, Los Héroes del Silencio, se separara en 1996, todos sus integrantes tomaron distintos rumbos. El que mayor éxito tuvo fue su vocalista, Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy, mejor conocido como Enrique Bunbury. Su carrera musical ha ido explorando varios géneros, además de tener colaboraciones con diversos artistas y grupos latinos como Mon Laferte y Zoé. En su tiempo en solitario, ha ido cosechando temas espectaculares, como “El Club De Los Imposibles”, “Lady Blue”, “Aunque No Sea Conmigo”, y muchos más.

En el año 2020, salió a la luz su disco “Posible”, álbum en el que Bunbury utiliza más instrumentos electrónicos, dejando de lado, en gran parte, la guitarra acústica que estaba siendo algo normal en sus últimos trabajos. Además, dejó brillantes temas, como “Cualquiera En Su Sano Juicio (se habría vuelto loco por ti)”, “Deseos de Usar Y Tirar” y “Los Términos de mi Rendición”. Sin embargo, el día de hoy hablaremos sobre “Hombre de Acción” y “Arte de Vanguardia”.

“Hombre de Acción” muestra un ambiente más movido, gracias a la rápida y escurridiza percusión, además del beat que se abre en la pista. Cuando llega la voz de Bunbury, esta se siente en cierto tono sarcástico. El coro recuerda un poco a uno común y silvestre de los clásicos del rock en español, esto gracias a la forma con la que se manejan los instrumentos, de una manera tranquila, pero dramática. Sin embargo, pasado eso sentimos un segundo verso que cambia la pista, debido a que hay mayor influencia de las guitarras y el bajo. Después de otro estribillo, oímos un puente que combina un ambiente esperanzador con el suave canto de Bunbury. La canción acaba con un último y espectacular coro. La letra nos habla de la desconfianza que las personas toman, y como esta puede llegar a ser dañina para todos. Esto demostrado en este extracto:

“Vi cómo te encerrabas dentro de tu mente / Como en una caja fuerte sin combinación / Y la llave guardabas en el fondo de un cajón, ahh-ah”.

“Arte de Vanguardia” tiene un ambiente más sofisticado, por lo tanto un poco más lento. Sin embargo, a pesar de la supuesta calma, se percibe como la pista agarra un tono más inquietante por las guitarras que suelen ir recurrentemente. La voz de Bunbury se siente suave, pero al mismo tiempo emocional, por las subidas que toma en estos puntos. El coro recuerda un poco a esos momentos de otras canciones de rock en español, con acordes que sirven para dar intriga, mientras que los efectos suenan más complementarios. En el puente se percibe un clímax asombroso por esa icónica forma de llevar a cabo esta parte, para pasar después a un solo de sintetizador, el cual para mí se queda un poco corto con lo que es la canción, terminándola de esta manera. La letra nos cuenta de la complejidad que cada ser humano vive en su interior y la necesidad de soledad que algunos necesitan. Esto se aprecia en esta parte de la pista:

“Tengo solo ya / La urgencia de librarme / Y vivir tan al margen / De todo, como pueda”.

Como hemos podido apreciar, el ser humano es tan complejo, por esas emociones y sentimientos que salen desde su interior, convirtiéndolo en una especie de arte de vanguardia. Esto mismo puede hacer que desconfiemos, gracias a la forma de ser de ciertas personas, haciendo crecer un sentimiento que se convierte en algo dañino.

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