Concierto de la agrupación en 2009 (Cortesía: Wikimedia.commons).

A finales de la década de los 90’s y principios del nuevo milenio, el vocalista Salim Vera, el guitarrista Manolo Hidalgo, el bajista Toño Jauregui y el baterista Jeffry Fischman formaron una de las bandas más conocidas en nuestro país, Libido. Estando siempre influenciada por sonidos alternativos, que van desde el grunge noventero hasta la rock indie que trajo la década pasada. Entre sus temas más reconocidos encontramos “En Esta Habitación”, “Como Un Perro” y “Tres”. Su popularidad les ha valido ser ganadores en los “MTV Video Music Awards Latinoamérica”, en las categorías de “Mejor Artista Suroeste” en 2002 y “Mejor Artista Central” en 2003.

En el año 2016, sacaron el EP “Amar o Matar”. Sin embargo, en este disco los únicos integrantes originales son Salim Vera y Manolo Hidalgo, contando con el apoyo del bajista Juan Pablo del Águila y el baterista Wilder López. De acá se desprenden bellos temas como “Pero Aun Sigo Viéndote” y “Mariposas”. Pero de los que hoy hablaremos serán “Llévame” e “Igual que Ayer”.

“Llévame” arranca con una guitarra simple, pero con una genial rítmica. Que segundos después es acompañada por un ritmo propio del rock indie de los últimos años, con una batería y bajo que no son pesados en lo absoluto, sino que dan un toque más reconfortante y entretenido a la canción, jugando con las estrofas, el coro y el puente. La guitarra no cuenta con una bestial distorsión como en los primeros años de la banda, sin embargo eso no quita la belleza de su sonido tranquilo, sin quitar su estilo rockero. La voz de Salim en esta canción pretende seducir al oyente, con unos graves que nos recuerdan a un comercial de perfume varonil, pero que en el coro nos transmite lo que verdaderamente quiere decir la letra. Ésta última trata sobre la necesidad que puede llegar a tener un varón con respecto a la compañía y afecto de una mujer. Como dato, el nombre del disco sale de la primera estrofa de esta canción, la cual dice:

“Puedo ser lo que quieres ver / Puedo amar o matar cuando tú me lo pidas / Encontrar la razón de tu corazón / Y explotar al llegar a tu punto infinito / Y al estar unidos será más fuerte / Solo te pido entrar en tu mente”

“Igual Que Ayer” empieza con un arreglo de violines, que después da paso a la parte más rockera de todo el disco, en la opinión de un humilde servidor, con una batería que, conjuntamente con el bajo y la guitarra, invitan al descontrol del oyente. Sin embargo, en el coro se da un ambiente tranquilo que contrasta con las estrofas rockeras de las que hablamos antes. La voz de Salim no es la excepción a este juego de intensidades, ya que en los versos muestra cierto enfado y deseo de venganza, mientras que el coro suena una voz dulce y emocional. La letra nos habla de uno de los más grandes problemas que tienen las relaciones humanas, la existencia de una expareja tóxica. En esta canción, Salim se pone en la piel de ese peligroso ser, tal y como muestra este fragmento de la canción:

“Y sólo a ti / Esperándote… / Y sólo a ti esperando a que / A que vuelvas / Te invito mi sangre / Tú eres eterna / Igual que ayer”.

En estas canciones se muestra lo complejo que es la búsqueda de relaciones, más aun existiendo cosas como exparejas dementes, novios tóxicos, etc. Sin embargo eso es algo que hemos tenido tiempo de repensarlo en la cuarentena, por lo que ahora nos toca saber si estamos en el lugar correcto al que esa persona especial nos ha llevado, o solo es cuestión de tiempo para que se convierta en nuestro ayer.

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