Cuando ingresé a la política desde muy joven recibí criticas u opiniones desfavorables, una de ellas era ¡vas a ser otro corrupto! ¡La política es horrible! ¡Puro delincuente está ahí!, entre otras frases, pero yo comprendí que la política es una de las actividades más bellas de la humanidad, porque se basa en velar por el bien común y los políticos deben tener mucha vocación de servicio.

Pero a la vez vi desde muy cerca que mi generación era despreciada, y nos desalentaban diciendo que somos una generación desinteresada, sin proyectos, que no sabemos lo que queremos; pero esta generación demostró en una semana lo mucho que puede lograr hacer, enfrentarse al gobierno sin armamento.

La generación desinteresada se levantó e hizo que su voz se escuche protestando contra la vacancia aprobada el 09 de noviembre del 2020 en contra del Presidente Vizcarra, que fue juzgado por el Congreso de la República de inmoral por el simple hecho de existir indicios y sospechas en reportajes televisivos de supuestos hechos de corrupción cuando era gobernador regional de Moquegua; hechos que creemos y estamos seguros que debe ser investigados, pero en ese momento creíamos que debería ser después de cumplir su periodo presidencial.

La generación desinteresada se levantó y protestó no en defensa del Presidente Martín Vizcarra sino en contra de la corrupción, y la inestabilidad política, social y económica generada de manera innecesaria por el Congreso de la República, en momentos de una crisis sanitaria que no solo azota al Perú sino también al Mundo.

También protestó en contra del Presidente Merino, porqué sus actitudes de apetito de poder desde la primera moción de vacancia la rechazábamos, creíamos y estábamos seguros que no era una persona idónea y preparada para ocupar el cargo, y no nos hemos equivocado, no pudo tener en 24 horas un Gabinete Ministerial, no nos representaba y el Mundo no lo reconocía, presidentes de la Región Sudamericana no lo saludaron, y mucho menos los foros internacionales en donde somos miembro parte lo reconocía como tal y me refiero como al Mercosur, APEC, Alianza del Pacífico, ONU ni OEA.

Durante la manifestación se generó la violencia, un enfrentamiento entre la juventud y las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, de dichos enfrentamientos surgieron los dos primeros héroes del Bicentenario Jordan Inti Sotelo Camargo y Jack Bryan Pintado Sánchez que los recordaremos por su amor al Perú y a la democracia, pero también hubieron 65 desaparecidos en la cual Luis Fernando Araujo Enriquez declara que fue secuestrado por presuntos agentes del Grupo Terna de la Policia Nacional hecho que generó una indignación nacional.

La generación desinteresada logró que un Presidente de la República, Gabinete Ministerial y Mesa Directiva del Congreso de la República renunciaran, el Congreso tuvo que elegir una nueva Mesa Directiva y el Presidente del Congreso sería el Presidente de la República, el Congreso eligió a Francisco Sagasti
Hochhausler como Presidente del Congreso, quizás las marchas bajaron de intensidad, pero no es que estemos contentos sino que somos conscientes, si hacíamos que se vayan todos, sin Presidente de la República, sin Gabinete Ministerial y sin Congreso generaríamos una crisis e inestabilidad política, social y económica mucho mayor a la que estamos viviendo de manera innecesaria, el dólar subió, la bolsa de valores cayó, foros internacionales temerosos en invertir en nosotros ya que esa democracia consecutiva se ha roto, por eso que estamos dejando trabajar al Presidente Francisco Sagasti y a su Gabinete Ministerial pero estaremos alertas a cualquier acto incorrecto que rechazamos.

Esta es la Generación del Bicentenario, la generación que ya no se queda callada, la generación que cree en cambios sustanciales en la constitución política del Perú, sobre todo en los artículos 113° y 114° que defina que la vacancia y suspensión presidencial no puede darse en el último año de gobierno a no ser que las causales sean sustentadas fehacientemente; como se regula la disolución del Congreso de la República en el Artículo 134° de la Constitución, con dicha reforma generaríamos pesos y contrapesos entre el Ejecutivo y Legislativo.

También creemos que el Tribunal Constitucional debió asumir un papel más protagónico y pronunciarse en estos momentos a que se refiere y cuando debe ser aplicado la causal de “Incapacidad Moral” ya que ésta se presta para un juego político de la oposición o sino debería ser eliminada del artículo 113° de la Constitución.

Autor: José Ching Pumaccahua
Alumno del IX semestre de Ciencia Política UCSM

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